Lilypie Pregnancy tickers


María era una de esas mujeres que no comenzaba su día sin leer antes su horóscopo y el sus 4 signos ascendentes. Pero su curiosidad no llegaba solo hasta ahí, en María había una obsesión por conocer su destino. Para ello, recurría a cuanto manochanta, brujo/a, psíquico, tarotista, y demás que le era recomendado, o cuya popularidad era de dominio público.
Visita tras visita, lo único que sabía a ciencia cierta era que salía con unos pesos menos del bolsillo, pero nunca había encontrado persona alguna que le respondiera claramente sus inquietudes, ni acertara en sus predicciones.
Una mañana gris, Daniela, una de las mejores amigas de María, llamó por teléfono y le habló acerca de una mujer que le recomendó una conocida de la amiga de la madre de la vecina del tío de otra persona. El entusiasmo con que Daniela relataba su encuentro y la emoción que transmitía en sus palabras acerca de la veracidad de cada detalle que esta mujer le dió a Daniela, dejó a María totalmente estupefacta, y al mismo tiempo intrigada; tanto fué así, que esa misma tarde María se encontraba sentada frente a la mujer, con un mazo de cartas a su derecha.
Sin dudar, María lanzó a la pitonisa aquella pregunta que no tenía respuesta para ella: "Cual es mi destino?"
La adivina puso las cartas sobre la mesa, y las miró como leyendo un libro abierto, luego posó su mirada serena sobre los ojos de María al mismo tiempo que tomaba un lápiz y un papel, para luego escribir algo en él.
"Abrelo cuando llegues a tu casa" dijo la adivina, "En este papel está escrito tu destino"; la sonrisa de María no tenía fin, y apurada salió rumbo a su casa, entre nerviosa e impaciente por saber su destino.
Unas cuadras antes de llegar, María era sorprendida mientras cruzaba la calle por un automovilista con unas copas de más. Un policía que estaba a unos metros se acercó rápidamente, pero ya era tarde, la fuerza del impacto contra el pavimento había sido mortal.
Mientras daba el parte a la central, el policía notó que en la mano del cuerpo de María todavía, había un papel; el policía lo tomó y sin entender el sentido del mensaje pudo leer:
"Tu no tienes destino".

Es verdad esta historia? No lo sé, digamos que me la contó una conocida de la amiga de la madre de la vecina del tío de otra persona, pero da que pensar...

3 Se dieron cuenta del plagio:

Anónimo dijo...

no me animaría a decir conc erteza que es cierta...uno nuuunca sabe
besos

Lu dijo...

caminante no hay camino, se hace camino al andar.

Besos

Walterio dijo...

parentesis: (no se me enoje que no le consté antes) dicen por ahí que brujas, que las hay, las hay,

lu: a mi me enseñaron eso de chiquito, y también que siempre hay que mirar para ambos lados...